Dejé mi trabajo por hacer lo que me gusta. Esto es lo que pasó.

Por ilse_marel | Desarrollo Profesional

Emprende un negocio y una vida que adoras. Esto es lo que pasó cuando renuncié a mi empleo por hacer lo que amo.

Pasé los primeros años de mi vida profesional saltando de un empleo a otro, buscando algo que llenara mi alma. Lo encontré, pero al cabo de tres años, me di cuenta de que ser empleada no es para mí. Siempre había querido ser independiente.

Hace 6 meses finalmente di el salto. Dejé el trabajo de mis sueños por dedicarme a lo que me gusta. Esto es lo que sucedió.

La llamada

Terminamos la conversación. Me quedé sentada frente a la pantalla del computador, saboreando el momento. Sentía una mezcla de satisfacción, emoción e incredulidad.

Estaba en la cúspide. Finalmente, después de tanto esfuerzo tenía una prueba clara de que mis ideas no eran tan alejadas de la realidad.

Cuando renuncié al empleo de mis sueños tenía miedo de que las cosas no funcionaran, de que salieran mal y terminara en la calle. A pesar de ser una profesional exitosa, dudaba. De mis ideas, mis habilidades y mi capacidad para generar un ingreso sin la necesidad de responder a un jefe.

La llamada fue con una de mis alumnas, que me platicaba lo mucho que mi curso de coaching le había ayudado.

Antes de encontrar mi material estaba desempleada, confundida y no tenía idea de cuáles eran sus habilidades o talentos. Confió. Aplico mis sugerencias y vio resultados.

En sólo tres semanas, fue de no tener dinero a crear un ingreso vendiendo plantas – algo que le encanta y además le ayudó a conocer nuevas personas que compartían sus mismos intereses. Estaba desarrollando un proyecto de negocio que no sólo le emocionaba, sino que le permitiría usar su talento para hacer una diferencia en su comunidad.

Wow. Ella sorprendida y yo más.

A veces tienes ideas y crees que son buenas, pero de eso, a realmente comprobarlo hay un abismo. Esta es la historia de cómo lo crucé para ir de:

«Quiero ser independiente, pero me aguanto en un trabajo que no me satisface del todo porque me da miedo lanzarme»

A

«Renuncio»

A

«Mierda, ¡ahora qué hago!»

A

«Soy mi propia jefa, dueña de mi tiempo, talento y esfuerzo, hago una diferencia con mi trabajo, tengo el estilo de vida que quiero y no puedo ser más feliz. Me siento realizada en lo profesional»

Nota: Mi alumna empezó usando mi guía gratuita. La descargó, la utilizó y descubrió lo que quería hacer. Tu también la puedes obtener, sólo necesitas picar el gran botón.

Aprende cómo emprender haciendo lo que amas.

Esta es tu vida, si algo no te gusta, cámbialo

Trabajaba desde casa, ganaba bien, adoraba a mis compañeros, un mes de vacaciones pagadas al año, viajes a diferentes partes del mundo y además, me dedicaba a promover la meditación – una de mis grandes pasiones.

No puedo imaginar un empleo que encaje mejor con lo que soy.

Aun así, me sentía limitada por una burocracia institucional que no me permitía expresar lo que era en plenitud. Sentía que desperdiciaba mi talento en papeleo sin sentido. A pesar de que mi ambiente era relajado, mis ideas estaban sujetas a la aprobación de alguien más.

Con el sueño de ser independiente, construí un negocio y logré que generara una ganancia mensual consistente. Ahorré suficiente para sustentar un año de gastos. El siguiente paso sería renunciar.

Al tener la posibilidad de conseguir mi meta tan cerca, empecé a auto-sabotear mis intentos. Mi inconsciente cagado de miedo me hizo adquirir una gran deuda, gastar mis ahorros y cerrar el negocio a pesar de que ya generaba ingresos – con el único pretexto de que ya no me gustaba. De regreso a cero. Me di cuenta de que yo misma creaba obstáculos para mantenerme en la zona de confort.

Un buen día, entregué mi renuncia. Contaba con sólo 3 meses de ahorros y 70 artículos en este blog. Si teniendo la mesa puesta, no había dado el salto, decidí que me obligaría a hacerlo desde ceros.

Triunfar o morir se convirtió en mi mantra.

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Advertencia: No recomiendo seguir mis pasos. Cuando renuncié tenía experiencia con los negocios por Internet y sabía que sólo necesitaba enfocarme para empezar a ganar dinero con este blog. Además de mi perro, la renta y un préstamo del banco, no tenía grandes responsabilidades. Estos factores me dieron la seguridad de que podría conseguirlo. Si apenas empiezas tu negocio – por favor – tómate las cosas con calma. Asegúrate de que realmente funciona antes de renunciar.

Tienes el poder de crear cualquier realidad

Los primeros días después de entregar la renuncia fueron de pánico. Los pasé sentada en el sillón de la sala, viendo al horizonte. Decir que estaba cagada es poco. Mi cabeza estaba en blanco.

Años de condicionamiento social empezaron a surgir «Tener un negocio es difícil» «Los negocios nunca funcionan» «Te vas a quedar sin dinero, mejor consigue un empleo» «No puedes hacerlo, quién eres tú para creer que lo vas a lograr».

La cuenta regresiva había empezado. No podía seguir en la nada. Me levanté y me fui al café de la esquina con una libreta. Anoté objetivos y bosquejé un plan que me permitiría alcanzarlos.

Recordé que soy dueña de mi vida y puedo crear cualquier realidad, siempre y cuando me enfoque y confíe en mí.

Viví los siguientes tres meses, prácticamente pegada a la computadora. Estaba ensimismada haciendo promoción al blog y consiguiendo lectores. Sólo me levantaba para llevar a mi perro a pasear, comer e ir a clases de Yoga. De vez en cuando iba con mis amigas al cine o a comer.

Uno diría que cuando sólo tienes tres meses de gastos, comer fuera y asistir a un estudio de Yoga es un lujo innecesario. Más bien lo consideraba una inversión. Estas simples actividades me mantenían conectada con la realidad. De no haberlo hecho, me habría convertido en zombi.

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Confía en tu capacidad

Tras unas semanas de estar en chinga, mi blog empezó a ser popular. Mi lista de suscriptores creció. Mis artículos se volvieron virales ¡Oh sí!

Sólo faltaba la cereza: monetizar.

Ahí fue donde la cosa se enchuecó. Me dejé ganar por la desesperación.

….suspiro…. se supone que había aprendido la lección…

Años antes cuando inicié mi primer blog (el que cerré por como acto de auto-saboteo), me encontré en una situación similar. Había prometido nunca más dejarme llevar por la necesidad. Es cero sexy, repele, te hace tomar acciones al azar que no dan ningún resultado. Platica con cualquier emprendedor que tenga experiencia y te dirá que la primera regla de los negocios es:

«Mantén la calma, piensa con la cabeza fría. Olvídate del dinero y enfócate en solucionar los problemas de los demás.»

Mis acciones eran diametralmente opuestas. Estaba desesperada. Me movía por emociones. Mi mente era una olla con agua hirviente, donde los números rojos giraban sin cesar. Lo único que podía pensar es que me quedaban dos meses de ahorros y después me vería en ceros, con un pago mensual que hacer al banco. Necesitaba dinero YA.

En ese triste estado lancé un curso en línea, demasiado apresurado y cero enfocado. No podía poner mi nombre a semejante espantapájaros, necesitaba crear algo valioso y de calidad para mis lectoras. Antes de obtener ventas, decidí corregir la estrategia. Un mes de esfuerzo a la basura.

…Suspiro… comencemos de nuevo.

Pensando en retrospectiva, si hubiera invertido la mitad de la energía que usaba para preocuparme, en mi plan de monetización creo que las cosas habrían funcionado mejor.

Me relajé y empecé a confiar en que las cosas saldrían bien.

A pesar de que el primer curso nunca vio la luz, el proceso de crearlo y promoverlo me dio la base para «Haz lo que Amas» el programa estrella de coaching que actualmente ofrezco y que está dando resultados a mis alumnas.

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¿Es difícil? Por supuesto

Los tres meses pasaron. Mi perro se enfermó. La llevé varias veces a consulta con el veterinario. Usé mis últimos pesos para pagar su medicina. Finalmente toqué el punto cero. Había imaginado ese momento como lo peor que me podría pasar en la vida, pero cuando llegó fue liberador.

Respiré hondo…me armé de paciencia…recordé que todas las situaciones son pasajeras.

Seguía siendo la misma. Tenía inteligencia, conocimiento y estaba tomando acción, estaba segura de que podría generar la cantidad de dinero necesaria para sustentar mi estilo de vida. Para ese entonces, ya no dudaba, sabía que era una cuestión de tiempo – sin empleo ni responsabilidades, lo tenía de sobra.

Eso pasó por Septiembre. Tenía unas vacaciones planeadas con mis papás en Noviembre y Diciembre, pasaría todo el mes en su casa.

Adelanté la visita para ahorrarme dos meses de renta y extender los pocos ahorros que aún me quedaban.

¡Ouch! Fue un golpe bajo a mi orgullo.

Regresar en ceros a los 30 a casa de tus padres porque no puedes pagar la renta – es cero divertido. Lo prometo. Cuando mis amigos preguntaban al respecto, me daban ganas de cavar un hoyo.

Pasé dos meses más en chinga, pegada a la computadora y creando «Haz lo que Amas», esta vez tomé acción masiva pero enfocada. Quería que mi curso fuera realmente valioso, que cambiara vidas. No me dejaría llevar por la impaciencia.

Siempre he pensado que si alguien pudiera hacer una empresa grande como Wal Mart o Coca Cola pero con fines positivos, podría hacer un impacto importante en la sociedad. Desde que tengo memoria, he venido estudiando cómo se construye algo así.

Tengo experiencia trabajando como guía de meditación y coach de vida. Estas dos actividades me han dado un profundo entendimiento sobre los procesos que atraviesa el ser humano para crear su propia realidad.

Creo que las personas con buenas intenciones necesitan apoyo para llevarlas a cabo.

Mezclé mis fortalezas para crear un curso donde mostraría a mis alumnas cómo descubrir quiénes son y cuál es su propósito. Después lo usarían para construir un negocio que no sólo les diera un ingreso, sino que además les permitiera usar su talento para hacer una diferencia en el mundo. Estaría acompañado de coaching, para que aprendieran a lidiar con sus obstáculos internos. Es la guía que me hubiera gustado tener cuando empecé mi camino.

Si bien la idea me parecía buena, titubeaba. No sabía que tan bien sería recibida.

Finalmente, el 8 de Octubre, cuatro meses después de haber entregado mi renuncia obtuve los primeros ingresos por la venta de mi curso.

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La realización personal se encuentra del otro lado

Cuando uno hace lo que le apasiona, la vida funciona mejor. Hace dos años, empecé este blog. Quería enseñar a mujeres inteligentes cómo ser felices, ganar dinero y hacer una diferencia en el mundo, usando sus habilidades y talentos natos.

Hace seis meses, dejé mi empleo para hacer justo eso que yo quería enseñar.

Esta semana, comprobé que mis ideas no son tan descabelladas. Realmente es posible crear un estilo de vida donde tiempo, dinero y satisfacción personal son una realidad palpable que se vive día a día. Sé cómo hacerlo y ahora también sé que lo puedo enseñar.

¡Mis alumnas están teniendo resultados!

He hablado con varias de ellas y estoy sorprendida de lo que han logrado.

Hoy me encuentro planeando las mejoras que haré a mi curso antes de su tercer lanzamiento. No puedo estar más feliz.

La realización personal se encuentra al otro lado del miedo y la limitación. Hay que estar dispuesta a enfrentar al abismo para encontrarla. Esta ha sido una de las épocas con más desafíos y obstáculos que he tenido, pero también es una de las que mayor satisfacción me ha dado.

He aprendido a no pensar tanto en mí. Si me hubiera quedado en mi cabeza, seguiría atorada, dando vuelta tras vuelta en mi tormenta mental. Al tomar acción, comprobé que mis miedos eran tontos y mis ideas tenían potencial.

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Lo que haría diferente

Me puse en una precaria situación, pero en el fondo, creo que es justo lo que necesitaba. Si bien tenía sueños y objetivos, mi vida era demasiado cómoda para hacer algo al respecto.

Si volviera a empezar de nuevo, confiaría un más en mí. Me tomaría las cosas con calma. Me obligaría a ser analítica en vez de emocional para no hacer tantas estupideces. Mientras tenía un trabajo, hubiera enfocado mi energía en encontrar soluciones, en vez de alimentar pretextos como:

Cuando apenas renuncié no le conté a nadie sobre mi situación económica. Cuando mis amigas se enteraron, me brindaron todo su apoyo. Me invitaban al cine y a comer. Una hasta me regaló un amuleto de mariposa – símbolo Coreano para atraer a la abundancia. No me gusta pedir dinero a mis papás, pero me prestaron durante el mes que aún no generaba ganancias.

Estar en este tipo de situación me hizo apreciar más a las personas que tengo alrededor. Me enseñó que de vez en cuando puedo y debo pedir ayuda.

Hay un estudio que dice que el 56% de la población mundial se encuentra insatisfecha en su empleo. Le gustaría estar haciendo algo diferente. Ganar bien mientras haces lo que te gusta y ayudas a los demás es posible, sólo tienes que atreverte a saltar. Diseñé una guía para ayudarte a dar los primeros pasos. Obténla YA! Sólo necesitas picar el gran botón.

¿Formas parte de la estadística? ¿Cuándo vas a dar el paso? Comparte en los comentarios.

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Ey, guárdame en Pinterest para leerme despuésDejé mi empleo por hacer lo que amo. Estas son las 5 lecciones que aprendí.

About the Author

Estás aquí para hacer una diferencia. Yo sólo me aseguro de que eso suceda. Juntas vamos a crear tu negocio y tu vida de libertad, donde propósito, dinero y felicidad existen en abundancia.

  • silvia dice:

    Hola Ilse hace unos días encontré tu blog buscando opciones para ganar dinero de manera independiente, soy licenciada en administración y renuncié a mi empleo de oficina en el que llevaba 6 años, porque no me apasiona lo que hago, al menos hasta hace un tiempo nunca había sentido la sensación de insatisfacción, tardé mucho en tomar la decisión, desde hace un año quería renunciar y no lo hice, leí muchos artículos acerca de lo que un trabajo de oficina implica y decidí que ya no quería hacer eso, tu blog me inspira y me motiva, solo que aun no tengo claro a lo que me quiero dedicar, me he preguntado que me gustaba hacer de niña o que disfruto hacer incluso si no me pagaran por ello, pero no le doy al clavo, sé que no debo rendirme, también confío en que si se puede tenerlo todo y estoy dispuesta a trabajar en ello, soy casada y tengo el apoyo de mi esposo, aun no tenemos bebé, pero ya estamos en planes de tenerlo, dudé en renunciar porque temía perder algo “seguro”, pero decidí que no a costa de mi felicidad y de mi salud. Espero pronto pasar a ser parte de los ejemplos que mencionas de las mujeres que se dedican a hacer lo que aman y obtienen ingresos por ello.

    • ilse_marel dice:

      Hola Silvia! Los ejercicios de pensar sobre lo que te gustaba hacer de niña y lo que disfrutas sin que te paguen son muy buenos, dales tiempo. Seguro te darán algunas ideas. Me alegra que tengas esa actitud tan positiva y que estés dispuesta a lograr lo que te has propuesto. Aquí en el blog encontrarás un montón de material que te será de utilidad. En específico, sugiero que revises esta guía dónde explico cómo puedes descubrir lo que te gusta y transformarlo en un negocio.

  • Andrea Gabriela dice:

    Hola Ilse. Empecé a hacer lo que me apasionó por tantos años, radio, locución, peor todo se me fue abajo porque dejé que gente externa interfiera en mi vocación: COMUNICAR. Además he descubierto que soy una mensajera, le hablo a la gente sin siquiera conocerla, cosas que me llegan de la Fuente y les ayuda a estar mejor. Pero quiero complementar esto con ser coach. Aquí (Perú) donde vivo hay una escuela pero la Certificación cuesta 2500 dólares, es demasiado. Les hablé para pagar sólo los estudios, no planeo ganar dinero con ser coach, sino ayudar de mejor manera. La plata llega sola. ¿Alguna manera en que me puedas ayudar? Gracias.

    • ilse_marel dice:

      Hola Andrea! Sugiero que si en verdad quieres ser coach porque tu vocación es ayudar, consideres cobrar por tus servicios. La razón es que cuando la gente recibe cosas gratis, por lo general no las aprovecha. Lo digo por experiencia, por mucho tiempo hice coaching gratis, como parte de mis prácticas. Mis clientes eran poco comprometidos. No llegaban a las citas o no hacían las acciones que acordábamos. Me dejaban plantada sin mayor explicación. La situación es muy distinta con los clientes que pagan, son extremadamente responsables, puntuales y además logran hacer los cambios que necesitan porque están comprometidos con su objetivo. El hecho de cobrar no significa que no estás ayudando, al contrario, ayudas más. Obtienes una fuente de ingreso que puedes usar para extender los alcances de lo que haces. Mira, revisa este artículo.

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