8 Señales de que Necesitas Cambiar de Profesión

Por ilse_marel | Desarrollo Profesional

8 Señales de que Necesitas #Cambiar de #Profesión
Pasas la mayor parte de tu tiempo trabajando. Lo más lógico sería que lo disfrutaras. Si no es tu caso, puede que estés en la profesión equivocada.

Después de probar suerte en 2 carreras profesionales diferentes y encontrar mi verdadera vocación en la tercera, he adquirido experiencia para identificar cuando hay que cambiar de rumbo.

Si sientes que tu trabajo es pesado, tedioso, aburrido y los únicos días emocionantes son los viernes, sábados y domingos, tal vez deberías pensar en un cambio de profesión.

¿Te identificas con estos puntos?

1. Trabajas porque necesitas el dinero

Se puede trabajar de dos formas: la buena y la mala.

Si es por las buenas, tu motivación es algo más importante que poner unos pesos en el bolsillo. Si tuvieras tus finanzas resueltas, seguirías haciendo lo mismo que estás haciendo ahora.

Cuando trabajas por las malas, solo piensas en resolver tus necesidades económicas. Si pudieras renunciar lo harías ahorita mismo.

¿Porqué estás en tu empleo actual? ¿Te interesa lo que haces? ¿Te gustaría aprender más? ¿Te diviertes? ¿O te has dado cuenta de que la única satisfacción llega los días de pago?

El dinero es necesario, pero no debe ser tu único móvil.

2. Te sientes rarita cuando estás con tus colegas

Al terminar la prepa estudié 3 semestres de ingeniería. No me preguntes como llegué ahí porque ni yo lo sé – En ese entonces estaba muy muy confundida.

Mis compañeros parecían estar uniformados con jeans, zapatos de vestir (siempre negros o cafés), camisa a cuadros bien fajada y cinturón de cuero. Típica vestimenta ingenieril.

Yo usaba ropa de 3 colores diferentes (como mínimo) y tenía el pelo rosa.

Cuando entraba al salón de clases me sentía deprimida. Todos se veían taaaan aburridos. Además hablaban de circuitos, ecuaciones y los niveles secretos de Zelda. Cosas que no entendía… ni me interesaban. Era claro que no teníamos mucho en común.

Dejé la ingeniería y me cambié a diseño, donde me encontré con gente colorida y extravagante igual que yo. Esa fue la prueba de que había hecho una buena decisión.

Sentirte bicho raro y no tener de que hablar cuando estás con tus colegas es clara señal de que deberías cambiar de profesión.

3. Querías estudiar algo diferente pero no lo hiciste

¿Cómo elegiste tu carrera universitaria? ¿Estabas 100% segura de que querías dedicarte a la profesión elegida por el resto de tu vida? Era tu llamado, tu pasión, lo que siempre habías querido hacer… o fue la opción menos peor.

Muchas elegimos una profesión porque es lo que los padres quieren, porque deja buen dinero, porque el horóscopo lo dice, porque es la carrera que menos matemáticas tiene, porque tienes que estudiar algo (o serás una fracasada por el resto de tu vida) o porque no sabes que otra cosa podrías hacer.

A los 18, las fiestas son más interesantes que tu futuro. Como se supone que vas a saber qué chingados quieres hacer por el resto de tu vida?

4. Lo último que harías en tu tiempo libre es algo relacionado con tu profesión

Cuando algo te gusta se vuelve parte de ti. Te sientes naturalmente atraída hacia ello. El tiempo nunca es suficiente para aprender más. Regresa a cuando eras niña y podías pasar horas, días y meses con el mismo juego sin aburrirte.

Así es como tu profesión debería de ser.

Si lo último que harías en tu tiempo libre es aprender más sobre tu área de conocimiento, puede ser que no te interese tanto como tu crees.

5. Lo que haces no tiene sentido

¿Por qué es importante lo que haces? ¿Cuál es el propósito de tu trabajo? ¿Qué pasaría si lo dejaras de hacer (aparte de perder tu empleo)?

Tu profesión no necesita tener un sentido totalmente altruista o benévolo para ser valioso. Puede ser tan simple como «Crear más belleza en el mundo» o «Dar una buena experiencia de cliente», siempre y cuando eso sea significativo para ti.

Para mí el diseño era una manera de empoderar a las personas y ayudarlas a expresar su creatividad. Comencé a meditar y descubrí que la meditación y el desarrollo personal podían hacer lo mismo, pero de una manera más profunda. En ese momento, el diseño dejó de tener sentido. Fue entonces cuando decidí hacer mi segundo cambio de carrera hacia el Coaching de Vida.

6. Te esfuerzas demasiado

Cuando haces lo que te gusta eres como una persona que camina por una vereda. Aunque te cansas físicamente, te sientes energizada. El camino se siente natural y fluyes sin esfuerzo. Recibes buenas oportunidades.

Cuando haces algo que no te gusta, todo se siente artificial. Cada paso que das es una agonía, por lo que necesitas obligarte a hacer las cosas. En este caso eres una persona que camina por la vereda arrastrando una pesada bolsa. Te cansas más de lo necesario y no logras nada significativo.

7. La idea de cambiar radicalmente tu vida te atrae

Fantaseas con botar todo y escaparte a una isla tropical donde nadie te encuentre? Te la pasas ideando nuevas alternativas a tu situación presente? Qué tal suena vender todos tus bienes para irte a deambular por el mundo o tomar prestada la vida de alguien más por unos días?

Tus utopías tienen un propósito, no las ignores. Te están diciendo que tu espíritu desea más.

8. Estás decaída, cansada y desgastada todo el tiempo

…aunque no hagas mucho. Al final del día te das cuenta de que realmente no lograste algo importante. Desperdiciaste tu tiempo en… en… en qué? Ya ni te acuerdas. Para luchar contra ti misma necesitas mucha energía.

Cambiar de Profesión es lo Mejor que te Puede Pasar

Lo he hecho 2 veces y sé que da miedo. Mucho. Demasiado.

Tanto, que a veces la idea de quedarte como estás se hace muy atractiva.

Podrías seguir en la comodidad de lo conocido. No tiene nada de malo.

Excepto que lentamente te vas perdiendo a ti misma. Tu pasión y tus ganas de vivir se van ofuscando. Tus sueños se borran y te sientes insatisfecha.

Si eso va bien para tí, adelante. Te felicito. Se necesita mucha fuerza sobrellevar una situación así (aunque parezca lo más fácil).

Para hacer cambios necesitas coraje y determinación, necesitas crecer y salir de tu zona de confort, estar dispuesta a hacer lo que nunca has hecho. No todas se atreven, pero es lo único que a la larga te hace feliz.

Cambiar de profesión es una oportunidad para darte cuenta del gran potencial que tienes y de ponerlo en uso. Es una invitación a ir más allá de tus límites y desarrollar nuevas habilidades.

Al principio parece difícil, pero es más fácil que forzarte a hacer algo que no te gusta.

Si no hubiera sido porque me atreví a cambiar de profesión (dos veces), no tendría tantas historias interesantes que contar. Tampoco me sentiría tan segura de mí misma y de las decisiones que tomo. No sería tan independiente como lo soy. No sabría que puedo ser disciplinada y organizada. No me atrevería a iniciar proyectos grandes ni confiaría en mi capacidad de completarlos. Tampoco sabría qué es lo que quiero y no estaría tan feliz como lo estoy ahora.

¿Has pensado en cambiar de profesión? ¿Qué te detiene?

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